A voz ahogada

29 Marzo – 2 Abril
12,00 €

PRECIO:
Compra online y anticipada (taquilla hasta un día antes de la función): 12€
Taquilla, día de la función: 15€
Grupos (mínimo, 15 personas) previa concertación: 10€

 

Sobre la obra que Marcos Ana dirigió en prisión en homenaje a Miguel Hernández

Esta es una historia de PERSONAS, personas con mayúsculas, personas que en una situación límite de sus vidas, mantuvieron la dignidad, la fortaleza, la solidaridad, las ganas de vivir, y hasta la CREATIVIDAD. Porque tenían unos objetivos muy claros en su vida.

“A voz ahogada” es un obra de ficción, pero basada en personajes e historias reales. El contexto histórico son los años de la dictadura franquista, y concretamente el submundo, la vida dentro de la no-vida, que ha sido poco o nada explicada: LA PRISIÓN.

Es a partir de un hecho insólito, que decidimos que tenemos que explicar esta historia, quizás porque actualmente dicen que sufrimos un crisis de valores y por lo tanto necesitamos historias sobre todo aquello que nos está careciendo, quizás porque el ser humano siempre ha necesitado historias otros seres humanos que superan situaciones de adversidad, o quizás por otras muchas razones. Pero tenemos claro que esta historia es para ser explicada.

Nos hemos reunido con ex presos políticos catalanes que estuvieron en la prisión de Barcelona, en el penal de Burgos, y el penal de Ocaña, y hemos podido conocer anécdotas y vivencias de primera mano. Unas personas llenas de vitalidad, con la ingenuidad de un niño, que tienen un espíritu que está por encima del odio. Y precisamente esto es el que intentamos en nuestra obra, no queremos que haya una atmósfera de odio, ni propaganda para ningún dictador.

En las prisiones, los presos políticos tenían DOS RETOS: por un lado, continuar la lucha contra el franquismo desde dentro, y de la otra, la lucha por sobrevivir. Para luchar contra el régimen, se partía de la FORMACIÓN. En las prisiones se estudiaba, tanto los presos políticos como los presos comunes, los cuales convivían, todo ellos salieron con formación. Había personas muy instruidas como por ejemplo químicos, físicos, médicos, hasta un miembro de la RAE cómo Ángel Poyatos, los cuales todos ellos impartían docencia.

El Penal de Burgos era conocido por la policía como la Universidad de Moscú. Una de las actividades que realizaban, por ejemplo, era la edición de un boletín semanal, y ellos mismos se fabricaban la tinta, y se reunían para leerlo. Se organizó una Comisión Jurídica donde los presos abogados enseñaban derecho penal a sus compañeros para que estos fueran mejor preparados a los juicios, y los códigos penales eran escondidos dentro de libros de Julio Verne. Se trataba de todo en un ambiente cultural y formativo que se llevaba a cabo clandestinamente. Consiguieron la casi imposible fi ta de que en la prisión no se enteraran de actividades tan “peligrosas” como leer, y todo esto, gracias a la complicidad y la fuerza del grupo, que funcionaba como una comuna, donde cada cual tenía un papel asignado, y donde todos los roles eran necesarios y complementarios como en un puzzle.

El hecho insólito que nos explican los protagonistas, que es el punto de partida de nuestra obra es, que una de las actividades que realizaron fue una obra de teatro. El poeta Marcos Ana, organizó una obra de teatro en homenaje a la muerte de otro compañero, Miguel Hernández. Una obra de teatro con ensayos, con libreto, con vestuario, con público, y de manera clandestina. Ninguno de los guardas de seguridad de la prisión se enteró de que una noche del 1960, en el penal de Burgos tuvo lugar la representación de “Sino sangriento”, con la actuación de algunos presos políticos, para el resto de sus compañeros.

Este libreto ha llegado a nuestras manos, y algunos de los presos de aquella época y posteriores están también vivos. Nuestro objetivo es mostrar la creatividad artística de unas personas que hicieron una heroicidad, sin tener la intención de ser héroes. Simplemente convencidos, como ellos nos dicen, de que la cultura y el arte era el único camino para continuar siendo personas en aquella situación indigna en la cual vivían.

Es, pues, un ficción basada en historias y personajes reales, donde hay anécdotas cómicas por diferentes situaciones que se daban, hay las dificultades y conflictos propios de vivir dentro de la prisión, más las dificultades de todo el que implica la preparación de una obra de teatro. Los protagonistas, nuestros personajes, hacían teatro para sobrevivir; lo hacían por ellos mismos y por la comunidad a la cual pertenecían.

Dramaturgia y dirección: IVÁN CAMPILLO
Producción: APUNTA TEATRE
Reparto: IVAN CAMPILLO, MIREIA CLEMENTE, RAMON GODINO, JORDI MARTÍ y RAÜL TORTOSA
Iluminación: DANI GENER
Diseño de sonido: ROGER BLASCO
Vestuario: ELENA BALLESTER
Escenografía: PI PIQUER
Caracterización: TONI SANTOS
Grabación y edición de vídeo: ESTEVE ROVIRA
Voz: COR IAI@FLAUTES
Música original, Dirección y Arreglos del coro: JORGE SARRAUTE
Asesoramiento musical: MARIA SALICRÚ-MALTAS
Fotografía y Diseño gráfico: ROBERT MARTEX
Diseño web: AGUSTÍ ORS
Vídeo proyecciones: ADOLFO JIMENEZ
Documentación: ASSOCIACIÓ CATALANA D’EX-PRESOS POLÍTICS DEL FRANQUISME (ACEP)
Márketing y comunicación: JOFRE BLESA i ÀNGELS CLOS
Producción Ejecutiva: RAMON GODINO

LA RESISTENCIA CARCELARIA DE MARCOS ANA (Rocío García – EL PAÍS 31/3/2017)
‘A voz ahogada’ recuerda la obra que el poeta estrenó de manera clandestina en el penal de Burgos en homenaje a Miguel Hernández”
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/03/30/madrid/1490883771_419853.html

 

“Hacer teatro es también una manera de luchar”. Dicho y hecho. El poeta comunista Marcos Ana, interno en el Penal de Burgos durante la dictadura franquista, promovió en esta prisión la representación de obras teatrales en las llamadas brigadas, unas enormes naves industriales, con literas a ambos lados, que servían de dormitorio común. Fueron unas funciones nocturnas y clandestinas, que se representaban en escenarios construidos con mantas y sábanas, a voz ahogada, ante el temor de ser sorprendidos en cualquier momento por los carceleros, según recordaba en vida el propio Marcos Ana. Una de ellas se vivió de manera especialmente emotiva: se hizo en 1960 y la titularon Sino Sangriento, como uno de los poemas de Miguel Hernández.

La obra fue el homenaje que los presos políticos quisieron rendir al poeta de Orihuela, en el cincuenta aniversario de su nacimiento. Ahora, cuando se cumplen 75 años de la muerte en la cárcel de Alicante de Miguel Hernández, la compañía catalana Apunta Teatre sube a escena A voz ahogada, un retrato de la vida en las prisiones franquistas, con un recuerdo muy especial a aquella función teatral. El montaje, con dramaturgia y dirección de Iván Campillo (Barcelona, 1972), está en cartel en el Teatro del Barrio hasta el próximo domingo. Sino Sangriento, que no era solo la historia de Miguel Hernández a través de sus poemas, sino también la de otros muchos hombres y mujeres derrotados en la Guerra Civil, no era la primera obra que montaron los presos en Burgos. Bien organizados y liderados por los mandos del Partido Comunista de España (PCE) habían realizado, con anterioridad, otro montaje con textos de Rafael Alberti y María Teresa León y el de Flor nueva de romances viejos, de Ramón Menéndez Pidal.

A voz ahogada está basada en testimonios reales, principalmente el de Marcos Ana (de nombre real Fernando Macarro), que falleció el pasado noviembre, tras pasar 22 años en la cárcel de la que salió en 1961, y de otros presos que compartieron cautiverio, como Lluis Martí Bielsa y Enric Pubill, además de Antonia Jover, nacida entre rejas y alma de esta iniciativa de la Asociación de Expresos Políticos, recogidos durante tres años por Iván Campillo y el resto de componentes de la compañía. También las grabaciones que resuenan en este penal, instalado en pleno centro de Madrid, son auténticas. Y se escuchan las palabras de Marcos Ana: “Triste es saber el martirio y la muerte de Miguel Hernández, triste seguir aquí sepultados en vida por defender los nobles ideales de la democracia y la libertad, pero el dolor no ciega nuestros corazones y deseamos que el nombre de Miguel Hernández sea una bandera de paz y de amor para España”.

El objetivo de Campillo era realizar un retrato, una especie de falso documental, con secuencias casi de cine, y mostrar la vitalidad de todos aquellos presos aún en condiciones penosas. “Hemos querido rendir un homenaje a todos aquellos héroes anónimos que hicieron el homenaje a Miguel Hernández en la prisión de Burgos. El espíritu de Marcos Ana, que siempre huyó del revanchismo, es algo que hemos tenido bien presente. Fue un hombre que no buscó la revancha, sino la justicia y la memoria histórica. Decía siempre que había que pasar página, pero antes había que leerlas”.

La voz de los actores al final de la función del pasado miércoles se ahogó. Acabaron muy compungidos, bañados en lágrimas, mientras una gran foto de Enric Pubill, uno de los protagonistas reales, se mostraba al fondo del escenario. La razón: Pubill había asistido el día anterior al estreno de la obra en Madrid. En el viaje de vuelta a Barcelona, el mismo miércoles, falleció.

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