EXPO. “ALMA LAVAPIÉS”

9 Agosto – 24 Septiembre
 

En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, lo habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros según indiquen relaciones de parentensco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van: se desmontan las casa; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos… Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.

                                                                                               Italo Calvino, Las ciudades invisibles.

 

Decía Garcia Lorca en una famosa conferencia de 1928 que, después de su largo viajar por España “un poco cansado de catedrales, de piedras muertas, de paisajes con alma” se dio cuenta finalmente que, entre los elementos “vivos” y “perdurables” de la vida, sus favoritos eran sin duda los duces y las canciones. En constante busca de aquel instante fugaz que es la esencia de un rostro, Mamen Fuertes nos devuelve ese mismo tripudio de la vida a través del poder subversivo de su mirada sensible, regalándonos el gusto de las simples cosas, de las muchas historias mínimas que ocurren cada día, lejos del escenario de la historia. Con su cámara nos presenta a sus compañeros del alma. Habitantes de un Madrid oculto superviviente de cuarenta años de dictadura, de la estafa de la transición, de una década de movida, underground y contracultura, del cambio de siglo, de partido, de color… de gobiernos.

Una galería de cuerpos, rostros, recuerdos, amistades, memorias, escenas de un léxico familiar construido por miradas que se esconden  en nuestra vida diaria. Sus héroes pertenecen a un universo popular integrado por nuestros vecinos de al lado, insospechables cantantes, poetas, actores y circenses, transeúntes del bar y de la noche, músicos, narradores, soñadores, hombres y mujeres del desierto, femmes fatales y malabaristas, beatniks, hippies, moteros, brujas y chamanes. Retratados en primer plano, medio y americano, nuestros vecinos nos miran directo a los ojos, destruyendo la cuarta pared y la quinta, la de la indiferencia, desnudando literalmente el observador. Son los protagonistas invisibles de una urbana cotidianidad contada con discreción y humildad, sin la épica de un Salgado, la crudeza expuesta de un Garcia-Alix o de un Mappelethorp

Retratos en blanco y negro brillantes, divertidos, llenos de ganas de vivir, de aquel optimismo de la voluntad y pesimismo de la razón de Antonio Gramsci, a veces conmovedores, otras veces estremecedores, impertinentes, cuyas arrugas son como fracturas del nuestro tiempo que nos sugiere un inconfesable deseo de fuga. Entre los referentes de esta crónica por imágenes de nuestra actualidad, de este lugar mágico, mutante, polifacético, histórico que es el barrio madrileño de Lavapiés, tal como un Greenwich Village de estas latitudes, recientemente fagocitado por nuevas modas perfectamente prescindibles y por las siempre inoportunas inversiones inmobiliarias, encontramos al neorrealismo , la nouvelle vague, la España oculta de Gristina Grarcia Rodero, August Sander y sus hombres del siglo XX, la estremecedora sinceridad de la dulce Diane Arbus, hasta las mejores páginas de los grandes novelistas del naturalismo inglés, francés y ruso del siglo XX.

Lentitud, pasión y solidaridad son los ejes principales del trabajo de Mamen Fuertes, como mostrado por su empatía hacia sus protagonistas con quienes instaura una relación íntima de complicidad y amistad, enseñándonos lo curioso, extraño, exótico, bizarro, excéntrico hasta trasgresor que puede ser la vida a través de las múltiples perspectivas de una mirada.

Un atlante de lo que perdura de nuestra actualidad que se puede observar de un tirón, como frente a una sinfonía, con aquella mesma lentitud necesaria para bajar a la calle, ocupar la plaza, hacer el amor en una esquina cualquiera, manifestar públicamente sin miedo, ni intermediarios, las propias emociones, sueños, ilusiones. En la sociedad de la delegación, que lo abarca todo, desde el voto hasta la responsabilidad, pasando por la conciencia crítica y el sentido de la culpabilidad, Mamen Fuertes nos recuerda la necesidad de un gesto individual, responsable, en contra de lo Efímero impulsado por la industria del espectáculo, con su acceso simple a la complejidad con sus falsos mitos, incluso a veces con su contracultura impulsada desde arriba con la complicidad de los de abajo.

Una forma de resistencia, la suya, en contra de toda aquella transgresión aparente y compatible con un sistema que suele crear sus propios anticuerpos para luego fagocitarlos en un horizonte ética y estéticamente vaciado de cualquier principio nutritivo.

Las fotografías de Mamen Fuertes son como las madréporas suboceanicas que, según Unamuno, moviéndose silenciosa y continuamente en el fondo del mar, empujadas por esos vientos invisibles de la profundidad marina que son las pasiones y las emociones humanas, construyen a diario nuestra historia. La de todos los días. Una historia viva y compartida.

 

                                                        Dimitri Papanikas
Director y presentador del programa Café del Sur en Radio3.